María de la Asunción García Samper
José Manuel Marmolejo Delgado

María de la Asunción García Samper, y José Manuel Marmolejo Delgado han hecho de su pasión por el Albarradón Prehispánico de Ecatepec, su vida y han logrado involucrar a la sociedad civil en la defensa para evitar su destrucción por el Gobierno y los empresarios privados.

Se han confrontado valientemente con toda clase de obstáculos para preservar este espacio que es, hoy por hoy la evidencia de una civilización políticamente ignorada.

 

Como todos sabemos la Ciudad de México Tenochtitlán y México Tlatelolco -ambas elites mexicas- fueron edificadas en islotes en medio del enorme Lago de Texcoco, cuya cuenca abarcaba desde Tlahuac-Xochimilco, hasta Xaltocan-Zumpango y desde Texcoco, hasta las laderas poniente del actual Valle de México.

Esta ingeniería hidrológica de avanzadísima tecnología permitió el florecimiento de la cultura y de la vida humana en el Anáhuac y en lo que hoy conocemos como la Cuenca del Valle de México. Se componía de 26 albarradas, aproximadamente, de las cuales México, hasta la fecha, cuenta con un último vestigio, el cual es de la mayor importancia: el Albarradón de Acalhuacan Ecatepec, que debe ser elevado al rango de Patrimonio de la Humanidad, como recientemente se logró con el Acueducto del Padre Tembleque.

El día 07 de marzo de 2001, fue emitido el Decreto Presidencial que declaró al Albarradón de San Cristóbal como Zona de Monumentos Históricos, documento publicado en el Diario Oficial de la Federación a los dos días de su proclama, con lo cual el Albarradón quedó protegido por la Ley Federal de Monumentos Históricos.

El Albarradón de Ecatepec, es un monumento histórico nacional, debido a que, de acuerdo a la Ley en la materia, es de origen colonial. Esta Ley establece que las construcciones hechas de 1521 a 1900, son monumentos coloniales y las anteriores a la Conquista, son monumentos arqueológicos. Sin embargo existen registros del origen prehispánico del Albarradón de Ecatepec, que es representado en el Códice Xólotl, del Siglo XII, como una canoa que cruza el Lago de Texcoco del cerro del Ehecatl al de Chiconauhtlan, imagen que contiene la marca de unos pies descalzos, cuyo significado es que se trata de un camino.

Diversos arqueólogos sostienen que este monumento es prehispánico, existiendo una fuerte polémica entre los especialistas, ya que algunos de ellos, -más cercanos al oficialismo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)- son opuestos a la tesis del origen precuauhtémico y otros afirman, incluso que se trata del Albarradón de Nezahualcóyotl. Para nosotros, que somos la sociedad ecatepeca, no hay duda del origen indígena del Albarradón y de que los españoles dieron continuidad a las técnicas indígenas en la edificación colonial del dique. Toda la concepción constructiva del Albarradón es precortesiana y se empleó en su edificación mano de obra indígena en un cien por ciento.

La reconstrucción colonial se basó en la explotación del trabajo autóctono, ocasionando el derramamiento de sangre, el sufrimiento e incluso la muerte de muchos obreros de la construcción, tal como lo narra con toda certeza el oidor Alonso de Zorita.

El Albarradón de Ecatepec, con la complicidad de los diferentes ámbitos de gobierno, tanto municipales, como estatales y el federal, ha sufrido enormes daños, de los que hacemos breve reseña. A nuestro dique le fue derrumbada parte de su estructura con la construcción de la Autopista a Pachuca en los años sesenta del siglo pasado y más recientemente el Gobierno Federal destruyó sus contrafuertes, con la ampliación de esta vialidad a la altura de la Av. Revolución en Ecatepec.

El INAH, para desgracia de todos los mexicanos, se ha convertido en el enemigo público número uno de los monumentos históricos del país y del Patrimonio Cultural de México, pues su burocracia, -integrada por arqueólogos, antropólogos, abogados y arquitectos- se ha dedicado a corromperse, otorgando licencias a particulares, para que hagan construcciones encima del Patrimonio Histórico del país, aprovechando la laxitud de la Ley, que autoriza a esa institución, -que debería ser garante de la riqueza cultural de la nación- a dar dichos permisos, a cambio ¿de qué? Tales son los casos de los arqueólogos Ricardo Jaramillo Luque, Delegado del INAH en el Estado de México y Raúl García Chávez, responsable de proteger el Albarradón de Ecatepec. Ambos otorgaron la licencia para que se construyera el Mexibús dentro de la zona protegida por la Ley, como Zona de Monumentos Históricos y de hacerlo correr a metro y medio del Albarradón, además de que permitieron que se construyera una barda de concreto armado que corre paralelamente al Albarradón, impidiendo su visibilidad en un noventa por ciento, creando un hueco entre el Monumento y la nueva muralla, que no sólo se convertirá en basurero y represa para que ahí se acumule en agua de lluvia, que dañará al Albarradón, sino que también imposibilitará la investigación arqueológica futura en torno a nuestro Monumento.

Nuestras asociaciones, Centro de Estudios Mesoamericano. A. C. y Amigos del Albarradón. A. C, con toda oportunidad y de acuerdo a los mecanismos legales, en repetidas ocasiones solicitamos al INAH, al Gobierno del Estado de México y al Gobierno Federal, la modificación de la ruta del Mexibús, para no lesionar el Monumento, pero las autoridades han puesto oídos sordos. La realidad es que con el tiempo tienen planeado construir una nueva vialidad entre el Mexibús y el actual trotadero y ciclopista, que dé servicio a los nuevos fraccionamientos, con los que se está destruyendo toda la zona agrícola y ecológica entre Ecatepec y Pachuca.

Puede más el poder de los fraccionadores que la defensa del Patrimonio Cultural de México. La ICA, empresa contratista del Circuito Exterior Mexiquense, a mediados de la década pasada, destruyó todo el piso original colonial del Camino Real a San Cristóbal, detrás de la Casa de Morelos -calzada que forma parte del Albarradón de Ecatepec- al pasar sus camiones pesados encima del Monumento y sobre el Puente Compuerta de San Cristóbal. Se llegó al extremo de que los albañiles de esa empresa abrieran un boquete en la pared del Albarradón, para poder pasar a efectuar compras en la tienda ubicada del otro lado de donde estos individuos estaban laborando.

Diversos arqueólogos sostienen que este monumento es prehispánico, existiendo una fuerte polémica entre los especialistas, ya que algunos de ellos, -más cercanos al oficialismo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)- son opuestos a la tesis del origen precuauhtémico y otros afirman, incuso que se trata del Albarradón de Nezahualcóyotl. Para nosotros, que somos la sociedad ecatepeca, no hay duda del origen indígena del Albarradón y de que los españoles dieron continuidad a las técnicas indígenas en la edificación colonial del dique. Toda la concepción constructiva del Albarradón es precortesiana y se empleó en su edificación mano de obra indígena en un cien por ciento.

La reconstrucción colonial se basó en la explotación del trabajo autóctono, ocasionando el derramamiento de sangre, el sufrimiento e incluso la muerte de muchos obreros de la construcción, tal como lo narra con toda certeza el oidor Alonso de Zorita.

El Albarradón de Ecatepec, con la complicidad de los diferentes ámbitos de gobierno, tanto municipales, como estatales y el federal, ha sufrido enormes daños, de los que hacemos breve reseña.

A nuestro dique le fue derrumbada parte de su estructura con la construcción de la Autopista a Pachuca en los años sesenta del siglo pasado y más recientemente el Gobierno Federal destruyó sus contrafuertes, con la ampliación de esta vialidad a la altura de la Av. Revolución en Ecatepec.

El INAH, nunca hizo nada para detener esta destrucción. En ese mismo sitio, dentro de la Zona de Monumentos Históricos de Ecatepec, la empresa española, dueña del Circuito Exterior Mexiquense, ubicó su estacionamiento de camiones y equipo pesado de trabajo, ocasionando daños irreversibles al lugar.

Entre el Puente Compuerta de San Cristóbal, la Capilla Colonial de San Juan, la Casa de Morelos y el Puente de Fierro, estuvo instalada una bodega de desechos industriales, que además de dar muy mal aspecto a la Zona de Monumentos, constantemente tiraba la barda del Albarradón, con sus grúas y montacargas. Hoy nos encontramos con una nota periodística escrita para los periódicos Reforma y El Metro por el periodista Alejandro León, donde nos informa que el INAH no ha otorgado ninguna licencia para que por el Albarradón de Ecatepec cruce al Mexibús: “El Gobierno del Estado de México construye la Línea 4 del Mexibús, en la zona protegida de un dique colonial en Ecatepec, sin tener autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia”.

“El propio Inah, continúa diciendo Alejandro, lo reconoce en respuesta a una solicitud de transparencia al asegurar que no ha no ha emitido permiso para habilitar el carril confinado junto al monumento histórico del Albarradón, que tiene un decreto presidencial desde 2001 que debería protegerlo. Y desde el 26 de febrero también publicó en el periódico Reforma. Que el Inah se doblegó para que el Mexibús pasara por encima de este monumento que se levantó en 1604 a semejanza de construcciones mexicas para evitar inundaciones en Tenochtitlan”.

El Puente Compuerta de San Juan -ubicado junto al Puente de Fierro- fue derribado por un vehículo pesado y el INAH en lugar de restaurarlo, sólo lo cubrió de cal. También, este monumento es ocupado como sitio de taxis y sus operadores suben sus automóviles al túnel colonial, afectándolo gravemente. El INAH ha permitido toda una serie de violaciones a la Ley de Monumentos Históricos y al decreto presidencial del 7 de marzo del 2001, al negarse a actuar en consecuencia por las afectaciones que varias empresas particulares han hecho al Albarradón de Ecatepec y a su Zona de Monumentos Históricos, tal como es el caso de la propiedad, -colindante al monumento- perteneciente al ex diputado local por el PRI, Marco Antonio Gutiérrez, apodado el Manotas, que de manera ilegal ha hecho perforaciones en la zona y renta en comodato el terreno a diversas empresas, como fue el caso de la compañía vendedora de automóviles usados Rodríguez, que rellenó con cascajo la Zona de Monumentos y derribó la barda superior poniente del Albarradón, mezclando la piedra original con el cascajo, con el objetivo de abrir la vista hacia su sala de exhibición.

El INAH ha permitido la colocación, -prohibida por la Ley en las Zonas de Monumentos- de toda una serie de anuncios espectaculares, incluyendo tres electrónicos, colocados exactamente en la boca de la entrada del túnel de San Juan.

En el año 2001, el Gobierno Municipal de Ecatepec, dio inicio a los trabajos para la presunta ampliación de la Antigua Carretera a Pachuca, a la altura de la colonia Izcalli Jardines, dentro de la Zona de Monumentos Históricos Albarradón de Ecatepec. Con sus palas mecánicas y trascabos, dicho gobierno golpeó la piedra histórica del monumento, fracturándola y ocasionándole graves daños. Así mismo, trasladaron una gran cantidad de piedra del monumento a otro sitio.

El INAH permitió todo tipo de pintas publicitarias en las paredes del Albarradón y en las bardas de las propiedades colindantes, también prohibidas por la Ley de Monumentos Históricos.

En el año de 2002, el INAH autorizó la ampliación de la Antigua Carretera a Pachuca, a la altura de la colonia llamada la Veleta, sobre la Zona de Monumentos Históricos del Albarradón, pero el impacto de los vehículos pesados al bajar del Albarradón hacia la nueva ampliación, provocó que la estructura de los edificios adyacentes quedara cuarteada. Pero lo más grave es que estos hechos, producto de la incivilidad, son respaldados e impulsados por los diferentes gobiernos, que se han constituido en cómplices en las actividades criminales de las empresas constructoras. Específicamente nos referimos al Gobierno del Estado de México.

A lo largo del todo el Albarradón de Ecatepec -erróneamente destinado a ser carretera de vehículos pesados en 1925, por gobiernos insensibles como el de Plutarco Elías Calles, fundador del PRI, basándose en el hecho de que fue camino peatonal precolombino y para carretas en la Nueva España- constantemente se han registrado colisiones de automotores contra los muros de piedra del monumento histórico, sin que el INAH se ocupara de efectuar las restauraciones que el más elemental respeto a la Ley y al pasado histórico del país determinarían.

En el año 2009, el INAH dio licencia para que sobre el Albarradón de Ecatepec, en el tramo que comprende del Puente Compuerta de San Bartolomé o Chiconautla a Venta de Carpio, sobre el Albarradón, se construyeran los carriles del Mexibús que corre del Metro Ciudad Azteca a Tecámac, lo que ocasionó graves daños a la estructura colonial del Albarradón, como fue el colapso de la única pared que quedaba de dicho puente, la cual está sujetada con una estructura de metal para evitar su caída. Gracias a la denuncia de nuestras asociaciones, el INAH intervino suspendiendo temporalmente la obra, realizando algunos trabajos de excavación, para luego otorgar las licencias que permitieron usar el Albarradón como carril doble del Mexibús.

En el año 2012, el Gobierno del Estado de México inició la construcción del Par Vial, cuya finalidad era crear un camino alterno al Albarradón de Ecatepec, para disminuir los embotellamientos vehiculares ocasionados por el desarrollo urbano inmoderado en la zona. Para dar paso a esa obra, se amplió la avenida Primero de Mayo y a pesar de la experiencia anterior de que ahí se encontraba la estructura del Albarradón, los constructores ocasionaron nuevos derribos al golpearla con su maquinaria. El INAH, momentáneamente suspendió la obra e hizo algunos trabajos de investigación, pero finalmente otorgó la licencia correspondiente para su continuación.

A finales del año 2014, el Gobierno del Estado de México y una empresa privada, iniciaron la construcción de la línea del Mexibús Indios Verdes Tecámac, sobre la Zona de Monumentos Históricos del Albarradón de Ecatepec, a metro y medio de distancia de la estructura del dique colonial, sin el permiso del INAH.

Cuando nuestras asociaciones reportaron al INAH que se efectuaban esos trabajos prohibidos por la Ley, dicho Instituto intervino sin suspender la obra y solamente realizó estudios en el área mediante diversas excavaciones y pozos de aproximación. En los trabajos de formación de los carriles del Mexibús, la empresa constructora empleó maquinaria pesada, con el consiguiente daño que esto origina a la estructura de los muros de la albarrada.

El Centro de Estudio Mesoamericanos y Amigos del Albarradón, hemos planteado al Gobierno Federal, al Gobierno del Estado de México y al propio INAH, diversas alternativas de ruta para esa línea del Mexibús, evitando que pase sobre la Zona de Monumentos Históricos y dañe al Albarradón. La principal opción es que el Mexibús circule por la obra inconclusa denominada Par Vial, bajo las siguientes consideraciones:

A) No se afectaría el Patrimonio Histórico de la Nación.

B) El Par Vial, se encuentra -en su zona más alejada- a tan solo cuatrocientos metros del sitio en donde se pretende construir el paso del Mexibús y ya a la altura de la avenida Palomas, a sólo cuarenta metros, disminuyendo esa distancia hasta veinte metros en Venta de Carpio.

C) El nuevo derrotero del Mexibús, daría servicio a los habitantes de las colonias Ruiz Cortines, en el paradero Casa de Morelos y Puente de Fierro; Izcalli Jardines y la Veleta, en la parada de Las Palomas, pero su cobertura se ampliaría sustancialmente al cruzar sobre múltiples secciones habitacionales de las colonias denominadas Los Héroes, además de la colonia La Guadalupana.

Estas pobladísimas comunidades no serían atendidas por el Mexibús, si se insiste en hacerlo circular por el Albarradón de Ecatepec.

D) Se concluiría la construcción del Par Vial -sin desviarlo hacia el Albarradón- hasta Venta de Carpio, donde el Mexibús| procedente de Indios Verdes, entroncaría sobre el ramal ya existente que corre por la Carretera Federal a Pachuca.

En la actualidad el Par Vial es tierra de nadie y se ha convertido por su aislamiento en una zona de altísimo peligro para la seguridad de los ciudadanos, por lo que su empleo como carril del Mexibús, cambiaría diametralmente su actual condición.

La construcción del Mexibús a metro y medio de distancia del Albarradón, a lo largo de tres kilómetros, dañaría definitivamente este Monumento Histórico con el paso de camiones y con la construcción de sus estaciones. Parte de su estructura, como la colindante al Puente Compuerta de Cristo Rey, quedaría enterrada debajo de los carriles y estaciones del Mexibús. La construcción del Mexibús en la Zona de Monumentos Históricos Albarradón de Ecatepec, acabaría para siempre con la posibilidad de realizar nuevas investigaciones en el área y con el objetivo final que debe ser el rescate pleno del Monumento, en toda su grandiosidad, su exhibición pública y turística, como muestra del alto desarrollo de la Ingeniería Hidráulica Prehispánica y su influencia determinante en la hidráulica colonial. Con la construcción del Mexibús en ese espacio, se eliminaría en su totalidad la posibilidad de restaurar a plenitud el Monumento y la alternativa racional de elevarlo a Patrimonio de la Humanidad.

Lamentablemente esos actos brutales de arrasar con nuestros vestigios, no son producto de una visión corta del pasado. Esta actitud de irrespeto a nuestra historia se da en el presente, dentro del más abyecto esquema de desarrollismo neoliberal, que privilegia el frío negocio y el lucro multimillonario de los fraccionadores urbanos, verdaderos ecocidas y destructores de la historia.

Además de todo esto, no se consultó a los pueblos originarios que componen hoy día la Organización de Pueblos y Ciudadanos en Pro Defensa del Albarradón, OPCDA, de conformidad a lo dispuesto en los artículos 1º y 2º. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y también en base en los párrafos primero y segundo del artículo 17 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano del Estado de México, y en base en el apartado B, IX del Artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que señala que: “Consultar a los pueblos indígenas en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo y de los planes de la entidades federativas, de los municipios y cuando en su caso, incorporar las recomendaciones y propuestas que realicen”.

El artículo 9 de la Ley de Derechos y Cultura Indígena del Estado de México señala la obligatoriedad del derecho a la consulta y de manera precisa, el Artículo 6 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo -firmado y ratificado por el Gobierno mexicano y por el Senado de la República- establece la obligación de los gobiernos de los países firmantes de consultar a los pueblos indígenas u originarios, sobre la viabilidad de hacer cualquier obra que afecte su suelo territorial.

El Centro de Estudios Mesoamericanos, A. C. y Amigos del Albarradón, A. C. siempre hemos propuesto que el tramo Puente de Fierro Venta de Carpio del Albarradón de Ecatepec, debe ser librado del tráfico vehicular, ya que como vialidad resulta su estructura obsoleta diseñada para paso de peatones, caballos y carretas.

Las opciones para suplir este trecho del antiguo Albarradón, como vialidad, son por los menos dos:

1) Recorrer las casetas de cobro de las autopistas México Pirámides y México Pachuca fuera del área urbana, para que por estos caminos circule libremente el tráfico vehicular, que actualmente lo hace por el Albarradón de Ecatepec y

2) Construir nuevas vialidades libres de dos o tres carriles, paralelamente a las autopistas México-Pirámides y México-Pachuca. Estas dos alternativas resolverían definitivamente el problema de los congestionamientos viales en esta región del Estado de México, sin continuar dañando nuestro patrimonio cultural.

El periódico Reforma publicó dos artículos del periodista Alejandro León, uno del mes de febrero y otro el 8 de Junio, de este año. En este último dice:

“El Gobierno del Estado de México construye la línea 4 del Mexibús, en la zona protegida de un dique colonial en Ecatepec, sin tener autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia” Continua: “El propio INAH lo reconoce en respuesta a una solicitud de transparencia, al asegurar que no ha emitido permiso para habilitar el carril confinado junto al monumento histórico del Albarradón, que tiene un decreto presidencial desde 2001 que debería protegerse. Aun así, el Edomex ha permitido desde 2015 que los árboles aledaños sean mutilados y sea construido una barda de concreto a 80 centímetros de distancia del dique con 1.80 de altura”.

El periódico Reforma, también comenta que el 26 de febrero publicó una nota en la que afirma que el Gobierno mexiquense doblegó al INAH para que el Mexibús pasara por encima de este monumento.