Fabián Frías (Temoatzin Tew)

Capitán Segundo, Palabra de Fernando Flores Moncada, linaje familia Pineda. Tenochtitlán, línea de fundación desde 1832.

Alférez de Conquista de la Mesa de la Cruz de los Milagros, linaje familia Campos. Sangremal, Querétaro, fundación hecha el 17 de agosto de 1558. Alférez de Conquista de la Mesa del Señor de los Danzantes, linaje familia Aguilar. San Diego, CA. Estados Unidos, fundación hecha el 16 de julio del 2016.
Hermandades de la Santa Cuenta.

Formación iniciada en 1979, actual ejecutante.

El camino de la danza ceremonial conlleva el seguimiento de un acto continuo de ‘conquista’. Conquista es el compromiso individual y espiritual de seguir el camino que han dejado los antepasados fundadores de esta tradición. Conquista es la expansión y la creación de nuevos grupos, retransmisión del conocimiento y preparación de nuevos miembros integrantes. Conquista es la preservación y la difusión de la cultura antigua mesoamericana y llevarle hasta territorios donde no es conocida. Esta tradición de danza tiene su origen espiritual en 1531 en San Miguel el Grande, Guanajuato, México y continúa hasta la actualidad. Soy investigador e historiador independiente al interior de las dichas hermandades. Artista plumario, músico, compositor y danzante.

En la primavera de 1989 fui invitado por un amigo a presenciar una ceremonia Wirrarika, en San Andrés Cohamiata, Jalisco. Unos hermanos de una comunidad algo cercana acababan de ganar una resolución legal que les permitía retener sus tierras. No me extiendo en los detalles sino sólo en punto particular.

En cierto momento, después de terminadas las danzas y horas y horas de cantos hermosos, el líder de la comunidad, sentado frente a otros del tipo, sacó de un pañuelo bordado, un pergamino antiguo. Era el título de tierra original. Ellos ahora tenían nuevos papeles y procederían al siguiente paso en sus ritos. Para mi sorpresa total, uno a uno comenzaron a morder y arrancar, para posteriormente masticar, pedazos del papel: “el papel tiene poder”, dijo uno de ellos. “¡Qué ese poder, quede en nosotros!”

El 17 de agosto de 1558 el Caudillo Real Julián Campos Tierranegra, recibe, del emergente gobierno virreinal europeo, un papel. Se lee “Sacerdote Chichimeca.” El documento contiene un mapa asegurando posesiones y diversas descripciones, más ordenanzas y privilegios otorgados. Hoy, 16 de mayo del año 2017, le sostengo en las manos. No me lo voy a comer.

En las Hermandades de la Santa y Legal Cuenta, desde sus fundaciones espirituales en 1531, la posesión y resguardo de papeles, ha sido de valor extremadamente necesario.

Se presentaron ante distintos tipos de gobiernos, se usaron, copiaron, reutilizaron, incluso algunos fueron ocultados y enterrados para protegerles, todo esto, con un sentido profundo de representación, continuidad y preservación. El núcleo de resistencia mayor se dio tanto en San Miguel el Grande, Guanajuato, como en Sangremal, Querétaro. Nación de Indios, madre y padre de las tribus Chichimeca.

La soberanía espiritual de nuestra institución nativa, se logra en 1823 en demanda a Agustín de Iturbide y bajo reclamo de participación en la lucha de la Independencia. El excelentísimo primer emperador, otorga un bellísimo bastón de mando de madera de ébano con aplicaciones de plata y oro, a la familia Ramírez Granados y con la aprobación del heredero en turno, del linaje Patlán, que dicho sea de paso, reclama a su vez, provenir de estirpe prehispánica. Bastón y su correspondiente papel manuscrito quedan en celoso reposo bajo el altar del clan.

Nos gustan los papeles, nos encanta. En las Hermandades de la Santa y Legal Cuenta, bajo ancestral forma de escrutinio, el reconocimiento es dado en ascenso jerárquico y por atribución ganada, mediante ejercicio espiritual, al sacrificio hecho en la milicia del Cielo y la Tierra. Subrayo, ganada, añado, sufrida. No es en vano, las danzas que han de reclamar provenir de todo tronco de Conquista, de tribu Chichimeca, de Arco o Flecha, antes que nada, estuvieron conformadas por milicia en activo, es decir, los títulos de guerra, lo fueron y se sostuvieron durante siglos, como tales. Nuestros árboles estandarte huelen a pólvora y a batalla cósmica. Somos sus herederos.

Nuestra fabulosa danza no necesita más reconocimiento que el propio, en su única circunstancia. Atrás de nosotros, antecediéndonos por cientos de años, hay una lucha trascendental, no sólo por preservarle y darle vitalidad, sino también por desligarle de influencia exógena, independizarle y seguirle expandiendo en frontera de Conquista. Resguardos de su extensión, en forma de capitanías y generalatos, han trascendido los límites originales de su formación Otopame-Chichimeca y Náhuatl. Con sus respectivos papeles y firmas y sellos. Todo en jurisdicción plena y soberana.

Sensacional de Danzantes
Año 1, Vol. 1, ejemplar de colección
“Presente sus papeles”, ordena el Caudillo Real. Allí entonces, los papeles. Repito, papeles al interior de la danza.

A mediados de los años 80 del siglo pasado, los sones ceremoniales de la danza, algunos cánticos y cantos, selectos ritos y procedimientos ceremoniales, son copiados de la constante autóctona en la que se gestaron abriendo nuevos cauces en la Gran Tenochtitlán. No hay alguna danza “Mexihka” que reclame directamente, el provenir de algún ocultamiento después de 1521. No la hay. Todo lo que practicamos proviene de altos y el Bajío de México.

En esos años, el conocimiento asumido forja una pauta en medio de grupos de práctica que no son ya, del núcleo heredero de las Hermandades de la Santa y Legal Cuenta. Esa pauta, carente de legitimidad ancestral, apenas tiene, si acaso, 35 años de existir como tal. Subsiste expandiéndose también y sus líderes históricos, forjadores de nuevas mitologías, han muerto ya, dejando a muchos desprevenidos, al alcance de afirmaciones irrazonables, por demás absurdas. Allí, en algunos de esos grupos, es donde, ante la ausencia y vacío de formas estables de representación, reconocimiento y ascenso, la búsqueda por todo tipo de papel, se une a los vacíos de diversas formas de búsqueda de identidad, presentación y faroleo. (1)

En algunos grupúsculos del tipo mencionado, es donde se da, una y otra vez, el intento de lograr lo que, por principio, es una idiotez: patrimonializar lo que a nadie le pertenece por atribución focalizada(2). Peor aún, patrimonializar con títulos ilógicos que no sobreviven a ningún estudio serio. Es más, puede uno citar hasta las monografías de papelería.

Esta es la trinchera actual ante esos grupúsculos de “danza.” Hemos comenzado a combatir insensateces y acá, una breve relación de actos.

Se lee, en el fondo de una imagen, la palabra UNESCO, bajo su símbolo o icono. Al frente felices personas tomándose la foto. El título de Sensacional de Danzantes: “Certificación de Maestros de Danza Ritual Prehispánica”. La fotografía aparece en redes sociales y también en algunos periódicos. Caso único, ridículo, increíble si se le da un seguimiento sencillo. Pudo haber quedado así, así han quedado muchas otras cosas antes. La indiferencia y la falta de organización o empuje es común denominador de depredadores y de presas. Pero había algo inquietante esta vez, el uso e insistencia en la palabra UNESCO y, además, el cuestionamiento de la razón por la que una institución como ésta, haga este tipo de cosas. Comienzan las sospechas.

Y allí también, pudo quedar todo. Total, hablando con un representante de la UNESCO en Estados Unidos, se me informa que esos posibles papeles o certificados no son más que el equivalente al otorgamiento de un diploma para un ballet de tipo folclórico. Unas horas, el agua se nivela. Horas después, investigando por vocación propia, resulta que esta certificación es una parte de un plan más grande, cuyo fin es la creación de un “instituto de danza” y de patrimonializar “las danzas prehispánicas,” especificando, las de “origen Mexihka”.

 

Y aquí también pudo quedar todo, total, también es una decisión personal el hacer acción y atenerse a todo tipo de consecuencias en vista posterior, de aciertos y errores. Solo que no era yo el único con ojos de expectación ante todo esto y, entonces, comienza a fluir más información: ya hay un “instituto” dedicado al estudio de las danzas, hay un estudio dedicado a la danza hecho en ese “instituto”, hay una doctora -cuya rama no se especifica-, que dirige “el proyecto”, hay niveles y hay, además de la UNESCO, otra institución que lleva a cabo la “supervisión” del proceso.

Comenzamos a sumarnos. Y ese día, en un entonces muy peculiar, somos varios ya investigando. Lo primero, ¿quiénes son los “certificados”? Respuesta: un grupo que, y no insistiré, no proviene de ninguna rama directa en las líneas, linajes o clanes, derivados de las Hermandades de la Santa y Legal Cuenta. Hecho directo, su certificación, si les parece, es su decisión, cada quien sabrá de qué peyote salen más huicholes, y cada quien es responsable de sí. Lo que no procede entonces, en virtud de la revisión y estudio de los sones y formas ceremoniales que usan -que se puede denominar plagio-, es el insistir en que, de este paso, se siga hasta una patrimonialización y es por eso, que en este ensayo, primero y, al final en anexos, incluimos una revisión de datos.

No se puede legitimar, para patrimonializar, lo que por principio, es históricamente erróneo. No se puede legitimar, en dirección a la resiliencia de linajes y clanes, jurisdicciones y generalatos, lo que ni siquiera nosotros Hermandades, reclamamos. No necesitamos más que de la conducción de nuestros propios jerarcas y menos aún, no necesitamos ni pedimos siquiera, la anuencia de cualquier institución del calibre que sea. Llevamos 459 años de resistencia en suelo nativo, “República de Chichimecos,” en Palabra de nuestros ancestros.

El asunto se volvió grave ya que, con un poco de indagación se resolvió fácilmente lo siguiente: no existe ese instituto de estudios de la danza –vaya, nadie lo encuentra y sus “fundadores”, si los hay, no lo reportan-; no hubo forma de probar que la doctora es doctora, no hay forma de acceder al estudio que comprueba que ella es experta en “danzas prehispánicas”, y luego entonces no hay forma de saber cuáles son los criterios para establecer niveles de certificación. Para empeorar las cosas, ella desaparece o se oculta –y nos deja sin saber a qué conclusiones ha llegado después de supuestos 50 años de investigación, esto es, una “investigación” cuyo inicio sería 1967-. Es la hora que sólo acá y allá, alguna persona cercana a ella, escribe alguna nueva babosada, incongruencias nuevas, en redes sociales.

 

 

Hago un corte importante. La danza como tal, en sus formas actuales de reproducción, no está en peligro. Es incuantificable el contingente, cuyo grueso, la soldadesca, ha extendido las redes más eficientes de influencia posible y eso ha hecho posible esta investigación. Es tan grande la diversidad, que por eso no se hizo, siquiera, una convocatoria global. El puro llamado, sin contar, posibles reuniones o asambleas o juntas con Capitanes y Capitanes Generales hubiera tomado meses de acción en la atmósfera ya conocida, de indiferencia parcial y de brotes de intelectualidad vacua e innecesaria más los bien conocidos e irracionales episodios de ver quién traía puestos los pañales concheros desde el inicio. Acá se necesitaba acción y se hizo al toque ya que el otro grupo, y no me refiero a los “certificados”, sino a los “certificadores”, si estaba, al menos se les veía, bien organizados. El peligro en la danza, la amenaza, está en que, todo acto ajeno, disfrazado de “reconocimiento cultural” a la misma, le puede encontrar mercantilización, se le etiqueta desde criterios occidentales y se atenta ante sus formas antiguas de organización y desenvolvimiento. Se nos agenda “indios de espectáculo,” para servir en cualquier tipo de circo de la displicencia y el entretenimiento(3).

Regreso a la pantalla de investigación. Resulta que además de notorios rastros políticos y de conveniencia partidista y electoral, hay un instituto que “supervisa” los actos. El llamado CID, Conseil International de la Danse, con sede en Francia. Un poco de investigación le revela lleno de fraudes y problemas. Se junta la información al momento y se le acusa, se le llama a todo, “patito”. V.gr. “Doctora Patito”.

Crece la indignación en redes sociales, unos entendiendo, otros no haciéndolo, otros interesados después de los partidos de futbol. Como sea, crece. Poco a poco se configura un plan de acción basado en redes de danza y actos y posibilidades. Había que hacerlo con celeridad. En Nueva York, en la sede la ONU, habría una reunión muy importante, el Foro Permanente sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas –espacio ideal donde se podría exponer nuestro caso-. Xóchitl, Martha Gómez Tecoloxóchitl, hermana de danza, voluntariamente y con la indignación propia y cabal al caso, se ofrece a hacer entrega de un documento. Un acto valiente, ya que pudo ser expulsada del edificio y eso, siendo lo menos. En breve, su determinación sigue este cauce:

“…no fue fácil llegar al espacio principal y lograr no solo entregar el escrito, si no hacer una intervención frente a todas las naciones indígenas del mundo e ingresar el escrito a la web de la ONU para que quedara capturado y ellos así, enviar a las autoridades correspondientes el documento. Sin comer, dejando botado el trabajo. Soy casi arrestada al hacer la intervención y, aún, sobre la marcha hay que leer en resumen. Esto se logra y obtengo el password, la contraseña para hacer ingresar el escrito a la web de La ONU. Todo por cuenta propia. Habría aún, que asistir a todos los foros, ingresar a la oficina clave para hacer posible que esto se difunda, esperar cita. Cabe destacar que líderes indígenas de otras naciones, teniendo el mismo problema, me acompañan,pero ni ellos ni yo obtenemos respuesta. Al final, después de buscar formas de hacer llegar nuestra declarativa, una persona, representante de la UNESCO, “sale” a hablar. Permite grabación de audio pero no su imagen. Aparte de todo, una organización para la que trabajo me cede un tiempo y es allí, donde nuestra denuncia es hecha, finalmente…”

Yo elaboré el texto. Sí, yo Temoatzin Tew. Sin revisiones, así al toque. Lo cambio a diversos formatos y lo subo a la página Change.org para recabar firmas. Se suman más de 500 firmas al momento y sumando.

De la red de acción y Conquista de la danza y grupos en afinidad, se puede hacer escrutinio de la diversidad y riqueza de los elementos que se integran: desde todas las fuentes manantes, hay, de todo cargo y jerarquía y, aún ausencia de ella, firmantes que provienen de las distintas jurisdicciones de establecimiento de nuestras formas. Mesas, Palabra, grupos de ensayo, capitanías firmes y nuevos cuarteles Generales. Jóvenes, adultos, grandes jerarcas y soldados de toda denominación posible y todos siguiendo la misma dirección: es indignante lo que sucede.

Estamos en México central, altos y Bajío, México al norte y al sur. Capitanes de Conquista en avanzada en Centro América, nuevas zonas de exploración en Estados Unidos, Sudamérica, Europa y, aún, un puesto de avanzada en Japón, sí, Japón. Nosotros todos, reclamando la soberanía de la patria original, protegiendo el territorio ganado dentro de cada corona ceremonial de baile.

En cuestión de horas se descubren todo tipo de irregularidades en todas partes y es entonces que, Paola, Paola Angélica Sosa Salazar Iztacyólotl, muy querida y cercana hermana de danza se suma a hacer la recopilación de datos. Sobra decir que ella tiene razones suficientes que exponer en cuanto a indignación ante la incongruencia total del asunto. En redes, mientras tanto, corren MGbites de información y opiniones. Surgen los primeros pleitos y se inunda de imágenes a diversos grupos.

Silencio de la doctora que no se sabe de qué es doctora.

Y entonces Jorge, Jorge Chalchiuhcólotl se suma. Yo debo viajar y en él queda depositado un plan. Hacer dirección a la UNESCO México. Así, entonces, en réplica de cuadrilla de combate, se establecen tres frentes, uno en Nueva York, en la ONU, otro en las redes mismas, que yo podía seguir estresando con decenas de correos y el otro, acá en México, en la sede local de la UNESCO.

No sabemos, no podemos saber a cuántos llegamos, quién leyó, quién descartó, quién quedó al tanto y allá, dentro en oficinas, quién se quedó con la bolita.

Se ha estado entregando todo. El oficio más firmas en Nueva York, la demanda a través de Change.org, y Jorge Chalchiuhcólotl, el oficio en la sede mexicana que, por cierto, se lleva la mañana en la jugada más peculiar: sabían que habría una marcha con danza y más tardan en confirmar que ya Chalchiuhcólotl tenía cita. “Algo”, se esgrime en sospecha, porque ni tiempo les dio, a los danzantes en contingente que se juntaron en campamento de guerra, para ponerse el uniforme. No se usó la celeste pluma ni se revoleó el cabello, la bandera, ni los ejercicios espirituales se ejecutaron.

Al momento nos falta difundir información, no es pertinente. Tecoloxóchitl, Iztacyólotl, Chalchiuhcólotl y yo, Temoatzin Tew, hemos recibido respuestas muy ambiguas de parte de las partes implicadas. Mutismo, silencio con sospecha de colusión de intereses, todo se antoja posible y hay que resolverlo. En resumen lo siguiente:

-UNESCO México, a través de una asistente, confirma que esa institución no avala los certificados. No conoce a ningún otro instituto y no conoce a la doctora que nadie sabe de qué es doctora.
-UNESCO sede Francia, acaba de recibir mis documentos y declaraciones. Entregaremos adicionalmente los papeles en físico.
-El CID, en escrito electrónico, en dos diversos formatos y directamente a través de su presidente, también ha declarado que la UNESCO no certifica nada.
-La ONU entrega papeles directamente a las sedes responsables.
-La vida da vueltas, los “certificados” son, en realidad víctimas de un fraude, no más cómplices quizá, aparentemente pagaron por sus papeles y, desafortunadamente, expuestos en redes. Doble exposición pero les quedaría un recurso digno, unirse a este movimiento o hacer uno paralelo y ejercer presión. (O aguantarse y aprender.)
-Nadie sabe nada de la doctora ni de su instituto y no se sabe de otros planes. La señora no responde en ningún formato y, aparentemente, dejó de ofrecer y dar cursos.
-Se ha informado a diversos jefes de danza, capitanes y ahora, también varios Capitanes Generales. Nadie corre ningún riesgo todavía pero pesa esta nueva sombra.
-La acción como plan de marcha fue el hacer el punto de enfoque al detener por exponer, el ridículo. Nos enfrentamos a la cabeza misma, la UNESCO, que ya se deslindó. Se descubrieron nuevos fraudes, especialmente en el CID y, aunque han elaborado algunas respuestas, estas parecen más dirigidas a diluir la atención.
-Hay nuevos planes, en virtud de respuestas por llegar.

Observaciones finales

Las Hermandades de la Santa y Legal Cuenta y grupos afines y adherentes a la protesta y repudio a este acto de certificación en vía de patrimonialización, no somos los únicos. Hay al momento seis países con escritos y haciendo esfuerzos en denuncia. Hay vertientes donde las acciones se pueden transformar en actos legales dirigidos a responsables e irresponsables a la orden de poderes hegemónicos de carácter económico. Los hay, por eso hemos decidido hacer este movimiento.

Al permitir la patrimonialización y cualquier orden de certificaciones -de cualquier tipo de entidad ajena-, dentro de algún grupo o pueblo, estamos permitiendo la entrada de criterios ajenos a las formas propias de resistencia, permanencia, dirección y solidificación del conocimiento, poniéndolo al mando de personajes, cuyas asociaciones, rara vez son carentes de afanes de explotación económica.

La UNESCO, al momento, “se ha lavado las manos,” con jabón Poncio Pilatos; ha ofrecido un comunicado muy subjetivo y ya. Pero la presión se ejerce desde diversos puntos. Seguimos insistiendo ya que, de hecho, sí hay flujo de capital hacia institutos e individuos, aparentemente dedicados a la cultura.

Nuestro objetivo se dirige también, ahora que es tiempo, a impedir algo que ya ha sucedido en otras partes del mundo. A los “naturales”, los “nativos”, se les ha despojado de sus saberes ancestrales. Se les ha robado el conocimiento y ciertas “instituciones,” ostentan el copyright que impide, al nativo mismo, el uso e incluso usufructo de su propio legado. Regularmente, la estrategia hegemónica comienza centrándose en el plano físico. Las zonas de carácter espiritual, sus edificios o remanentes arqueológicos, comienzan a ser “subastados” para ejercer, bajo el chantaje del turismo cultural o espiritual, el aprovechamiento económico al convertir todo legado físico en grandes parques de entretenimiento donde, entonces sí, los individuos “certificados”, peones del jefe nuevo, puedan trabajar.

Este es un peligro que si enfrentamos todos, Hermandades herederas de las cruces de fundación de 1531 y grupos en derivación y divergencia, formados hace 35 años.

Y no sólo nosotros, que ante la ONU podríamos reclamar identidad Otopame-Chichimeca como tribu o nación indígena. (Cabe como posibilidad, se nos ha planteado.) No sólo nosotros, también muchos otros grupos lingüísticos en la extensión propia del territorio nacional.

Lo sagrado, en cualquiera de las definiciones o acepciones que se le pueda asignar, no está a la venta, es tan intangible como intangible y sin patrón, debe permanecer.

Temoatzin Tew,
Tecoloxóchitl, Iztacyólotl, Chalchiuhcólotl
Tenochtitlan, 16 de mayo 2017.

Notas:
1. Farolear, v. intr. coloquial. Mostrar una persona una cosa con orgullo, hacer ostentación vanidosa. Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.
2. Es tan grande el conjunto, que ninguna parte puede reclamar la propiedad total, menos aún, una parte apócrifa.
3. Aclaro, ya hay danza de espectáculo, lo ha habido por décadas, la diferencia radica en que al momento, las decisiones son tomadas al interior de las capitanías y bajo la aprobación de los líderes tradicionales.